La ciudad debe su
nombre a las minas de oro de la zona y a sus corrales
naturales que se formaban a orillas del arroyo,
utilizados para encerrar el ganado.
José Suárez en el año 1820, es quien aquí encontró las
primeras pepitas de oro; años más tarde los obreros van
penetrando el cerro formando galerías que curiosamente
pasan por debajo de esta ciudad.
La vida en la ciudad es muy monótona para sus 3. 000
habitantes, la gran mayoría inmigrantes que vinieron de
todas partes del mundo atraídos por la fiebre de oro.
Sus edificaciones mantienen su arquitectura original,
una característica de ellas son las puertas que dan a la
calle que cuentan con algunos escalones para que el agua
en épocas de mucha lluvia, no invada las casas.
Su calle principal es la Av. Francisco Davison; que
recuerda al médico inglés que arribó un día al lugar
atraído por la fiebre del oro, y se dedicó a curar a los
enfermos. Se levantó un monumento en su nombre donde se
lee la leyenda "Todo lo que fue existe".
UN POCO DE HISTORIA:
Minas de Corrales nació en 1878, cuando se instaló la
"Compañía Francesa de Minas de Oro del Uruguay", atraída
por la fiebre del oro. Los primeros pobladores de Minas
de Corrales llegaron de Alemania, Francia, Italia,
Argentina, País Vasco, Inglaterra, Chile, Brasil. El
resto de la población era oriunda de la zona.
Técnicos y administrativos extranjeros con sus familias
se instalaron en la zona y cientos de obreros se
colocaron en torno a la pujante industria minera. Los
fundadores de la empresa fueron los hermanos Birabén,
quienes organizaron la explotación y la industria.
El auge del oro finalizó en 1916, cuando la explotación
se tornó poco rentable. El cierre de las minas implicó
la partida de la mayoría de los extranjeros.
En 1907 el stock de oro uruguayo en monedas y lingotes
per cápita era sólo inferior al de Francia y superaba al
de Inglaterra. Mientras Uruguay tenía el equivalente a
124,85 francos franceses per cápita, Francia contaba
188,55 e Inglaterra 89,25.
El apogeo del oro de fines del siglo XIX y los primeros
años del siglo XX terminó en un rotundo fracaso
económico que hizo decaer a Minas de Corrales durante
ocho décadas.
Sin embargo, en 1996 una multinacional con capitales
canadienses, estadounidenses y australianos se instaló
en Minas de Corrales para volver a explotar oro en minas
a cielo abierto.
La vida de la villa resurgió con la apertura, en sus
inmediaciones, de la Minera San Gregorio SA que comenzó
su actividad en 1997. Se estimaba que los recursos de la
mina se agotarían en el 2003, lo cual no ocurrió, ya que
aún hoy en el 2010 sigue activa. .
La ganadería es otra de las principales actividades del
pueblo. Minas de Corrales (que fue declarada pueblo el 9
de noviembre de 1906) al fundarse la zona estaba rodeada
de excelentes praderas naturales para la explotación
ganadera y era el centro de la región aurífera. Cuando
en 1884 se formó Rivera con territorio de Tacuarembó,
fueron varias las voces que se alzaron intentando
nombrar a esta localidad capital del nuevo departamento.