195 años de la Independencia nacional

El 25 de agosto de 1825, una asamblea oriental reunida en el local de Piedra Alta, Florida, proclamaba la independencia de la Provincia Oriental de todo poder extranjero. El gobierno provisorio que se había formado para dirigir la guerra contra la dominación brasileña resolvía en forma soberana y autónoma, por medio de una ley, declarar “írritos, nulos, disueltos y de ningún valor para siempre, todos los actos de incorporación […] arrancados a los pueblos de la Provincia Oriental, por la violencia de la fuerza unida a la perfidia de los intrusos poderes de Portugal y el Brasil que la han tiranizado […] desde el año de 1817 hasta el presente de 1825”, para agregar luego, “se declara de hecho y de derecho libre e independiente del Rey de Portugal, del Emperador del Brasil, y de cualquiera otro del universo”. La redacción es clara y contundente, va dirigida, primero a los dominadores de turno, y luego a cualquier poder o Estado que pretendiera dominarnos.

Esta ley se complementa con la siguiente, denominada de Unión, por la cual, en un acto de plena libertad y soberanía, la Provincia Oriental resuelve reincorporarse a las Provincias Unidas del Río de la Plata, “por ser la libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen, manifestada en testimonios irrefragables y esfuerzos heroicos desde el primer periodo de la regeneración política de dichas Provincias”.

Hay entonces una contradicción entre ambas leyes, sin embargo consideramos que es solo aparente en la medida que estas leyes son una declaración política del gobierno provisorio del pueblo Oriental, en guerra contra el Brasil y contando con el apoyo de las provincias argentinas para la organización y financiamiento de esa campaña militar. Recordemos que la Cruzada Libertadora, liderada por Lavalleja y un grupo de lugartenenientes de Artigas, contaban con el apoyo de varios empresarios, argentinos y orientales, con diversos intereses en la “cuestión oriental”. No era posible desarrollar con éxito una guerra contra el Imperio sin disponer del apoyo diplomático, financiero y político de las provincias platenses. En esas guerras rioplatenses siempre estuvo en juego la dominación territorial y marítima, siendo la Provincia Oriental el territorio en disputa y el puerto de Montevideo el eje de las disputas desde el siglo XVIII.

 

{"autoplay":"true","autoplay_speed":3000,"speed":300,"arrows":"true","dots":"true"}

 

Es importante recordar que en ese momento, Argentina como tal no existía, y las provincias que formaban la entidad política entonces, se posicionaban en igualdad de condiciones con Buenos Aires, asi Entre Ríos, Córdoba, Santa Fé, Corrientes y Misiones, parte integral del Sistema de los Pueblos Libres, ideado por Artigas, eran aliados naturales en estos procesos. Resultaba natural y conveniente esa unión, era un deseo y herencia del pasado reciente. Recordemos que Artigas se retira al Paraguay en busca de nuevos apoyos para continuar la guerra, así lo expresaba en el Congreso de Avalos en 1820 y la declaración de Independencia es de 1825.

La herencia artiguista es muy fuerte en toda la región, seguramente por ello las señales de su presencia están en varios actos: cuando se instaló la asamblea en la villa de Florida el día 14 de junio de 1825, Lavalleja depositó el mando y expuso una memoria de lo realizado, al igual que Artigas en 1813; la bandera utilizada en el desembarco es la señalada por el “karaí Artigas” para identificar el federalismo, la declaración de independencia guarda similitudes textuales con las proclamaciones del Congreso de Abril de 1813 y las instrucciones dadas a los diputados en ese momento, los integrantes del gobierno provisorio fueron actores protagónicos del artiguismo, y la unidad de la confederación para la lucha contra el dominador brasileño, era el fundamento de la llamada Liga Federal en 1815.

Como reafirmación de todo esto, se declaró la ley de Pabellón, determinándose que la misma fuera la utilizada hasta ese momento “con tres franjas horizontales, celeste, blanco y punzó”, en la discusión de cual sería, se planteó utilizar la misma que identificaba a Buenos Aires, celeste y blanca, diseñada por Belgrano, pero en una nueva reafirmación federalista y artiguista se definió la tricolor.
Más allá de los debates posibles, consideramos que en ese momento de la historia de los orientales, las leyes de Florida determinaron una voluntad que se había expresado por los mismos protagonistas desde 1813 y se concretaba ahora, el 25 de agosto de 1825, como colectivo social y político auto denominado Pueblo Oriental, y por ello, la justicia de todos las conmemoraciones del día.

 

Prof. Dr. Eduardo R. Palermo
Director de Museo del Patrimonio
Intendencia de Rivera.